La culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis), que llegó accidentalmente a Ibiza hace aproximadamente dos décadas, ha emergido como una amenaza inminente para la lagartija pitiusa (Podarcis pityusensis), una especie endémica vital en el ecosistema local. Con una ocupación que supera el 90% de la isla, se ha confirmado que la serpiente también puede alcanzar islotes cercanos nadando, aumentando así el riesgo de extinción de las lagartijas en estas áreas. Investigadores del CREAF han alertado sobre la rápida desaparición de las poblaciones de lagartijas, con especial preocupación por diez islotes afectados.

El Govern balear ha designado la crisis como una 'emergencia ecológica progresiva', lo que ha llevado a la implementación de medidas más estrictas, incluyendo la captura de más de 4.400 serpientes en campañas recientes. Además, se están desarrollando programas para conservar la diversidad genética de la lagartija, tales como la creación de refugios seguros. También se ha detectado la presencia de ejemplares de culebra de herradura en Formentera, lo que agrava la situación en esta región. Un artículo reciente del diario británico The Guardian ha puesto el foco internacional en esta crisis ambiental, aludiendo a la seria amenaza que representa esta serpiente, que aunque no es venenosa para los humanos, es un depredador peligroso para la lagartija, que no se encuentra preparada para convivir con ella.

La amplitud del impacto de esta situación no solo se restringe a la especie amenazada, sino que afecta a la biodiversidad local, aumentando la urgencia por fortalecer la protección de las Islas Pitiusas en un contexto de creciente preocupación por la conservación del medio ambiente.

Los cambios también se ven influenciados por el cambio climático, el cual puede impactar en los ecosistemas vulnerables de las regiones afectadas y en la dinámica de las especies nativas.