La vigilancia de la posidonia en Baleares ha comenzado una nueva campaña con 20 embarcaciones distribuidas entre Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera. Este despliegue busca proteger cerca de 650 kilómetros cuadrados de praderas submarinas, vitales para la biodiversidad y el equilibrio ambiental en el Mediterráneo. La iniciativa utiliza herramientas tecnológicas avanzadas, incluyendo sistemas de seguimiento en tiempo real y aplicaciones cartográficas, para reforzar la conciencia entre los navegantes sobre la importancia de esta planta marina.

Durante la temporada anterior, se lograron 181.468 actuaciones que resultaron en una disminución histórica de los fondeos ilegales hasta el 6,4%. Formentera lidera el cumplimiento de normativas ambientales, mientras que Ibiza y Mallorca enfrentan mayores desafíos. La cruzada por la conservación de la posidonia, clave en la captura de carbono y la protección costera, se sustenta en la colaboración institucional y la sensibilización ciudadana, aspectos fundamentales para garantizar la salud de este ecosistema.