La crisis mundial de vivienda ha emergido como un desafío social considerable, afectando a cerca de 2.800 millones de personas en todo el mundo, según datos de la ONU. Durante el Foro Urbano Mundial que se celebra en Bakú, Azerbaiyán, expertos y autoridades locales abordan la urgencia de encontrar soluciones que atiendan esta problemática, intensificada por la pobreza, conflictos bélicos y el cambio climático. El acceso a viviendas seguras se ve comprometido, especialmente en barrios marginales y asentamientos informales.

El impacto del cambio climático es un factor creciente que potencia esta crisis. Aquellos que habitan en viviendas vulnerables son más susceptibles a eventos climáticos extremos como inundaciones y olas de calor, afectando la estabilidad de las ciudades. Además, el sector de la construcción es un gran emisor de gases de efecto invernadero, lo que resalta la necesidad de un desarrollo urbano sustentable. Las conversaciones en el foro también resaltan la importancia de evitar la exclusión social debido al encarecimiento de los alquileres y la falta de viviendas asequibles, que ahora afectan también a clases medias en países desarrollados.