Las fresas, reconocidas por su sabor característico de primavera, requieren una atención especial al lavarlas para eliminar los residuos de tratamientos agrícolas. Según estudios, un simple enjuague bajo el grifo puede resultar ineficaz, retirando solo del 20% al 25% de los pesticidas. Un método recomendado es remojar las fresas en agua fría con bicarbonato, lo cual puede ayudar a desprender hasta el 80% de los restos adheridos, gracias a su pH ligeramente alcalino. Para aplicar este método, se recomienda mezclar una cucharadita de bicarbonato por litro de agua y dejar las fresas en remojo de cinco a diez minutos.

Otras opciones como el vinagre y la sal han mostrado resultados positivos también, logrando reducir residuos de insecticidas en un rango del 46% al 49%. Sin embargo, el bicarbonato es preferido por su neutro sabor, siempre y cuando se enjuague adecuadamente. Las autoridades alimentarias aconsejan no usar jabones para lavar frutas y verduras, ya que estos pueden ser absorbidos y afectar la salud. Por último, es crucial almacenar las fresas secas en la nevera para evitar la aparición de moho, asegurando una mejor conservación de este delicado fruto.