La fibra de platanera en Uganda está cambiando la dinámica económica de comunidades rurales en el distrito de Sembabule. Este proyecto, impulsado por la Universidad Miguel Hernández y la ONG Rafiki África, convierte troncos de plataneras, que normalmente se queman, en productos artesanales. Más de un centenar de familias se benefician de esta iniciativa, que busca además reforzar la seguridad alimentaria y mejorar la resiliencia frente al cambio climático.
Ante la creciente crisis climática, que ha alterado los ciclos de lluvias y ha promovido sequías, el proyecto ofrece alternativas económicas diversificadas. Utilizando una tecnología que emplea energía solar para extraer la fibra, las familias pueden confeccionar productos como alfombras y cestos, fomentando la economía circular en un contexto donde muchas personas viven con escasos recursos. La capacitación y formación técnica son componentes clave para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de esta iniciativa.
Además de la producción de fibra, los programas complementarios incluyen microcréditos en especie y otras formas de apoyo agrícola, lo que demuestra cómo la innovación y la cooperación internacional pueden mitigar la pobreza y la vulnerabilidad climática. Este modelo es un ejemplo de cómo la tecnología y la reutilización de residuos pueden ser fundamentales para el desarrollo sostenible en África.