Recientemente se descubrió una cigüeña blanca en Doñana que había ingerido más de 150 gomas elásticas, lo que pone de relieve el problema de contaminación por plásticos en los ecosistemas acuáticos. La investigación muestra que las aves, al alimentarse en vertederos, transfieren plásticos a humedales y marismas, lo cual es un proceso conocido como biovectorización. Este mecanismo de desplazamiento de residuos plantea un riesgo significativo para la biodiversidad de estos espacios naturales, que deben ser protegidos.

Estudios previos han demostrado que aves como las gaviotas y las cigüeñas son responsables del transporte de grandes cantidades de plástico. En la Bahía de Cádiz, por ejemplo, se estimó que las cigüeñas podrían introducir hasta 99 kg de residuos plásticos en humedales, lo que destaca la magnitud del problema. Esta transferencia de basura se produce incansablemente, poniendo en peligro los ecosistemas acuáticos.

Los expertos advierten que es esencial tomar medidas efectivas para prevenir el acceso de aves a los vertederos y mejorar la gestión de residuos, así como reducir el uso de plásticos de un solo uso. El caso de la cigüeña encontrada en Doñana sirve como alarma sobre la grave contaminación que afecta a estos espacios protegidos, lo que instiga a la generación de políticas públicas para abordar esta problemática de manera más contundente.