Un reciente estudio del ICTA-UAB ha descubierto que la microbasura presente en el Atlántico Sur tiene su origen en África occidental, viajando miles de kilómetros impulsada por las corrientes marinas. Este fenómeno revela la dimensión global de la contaminación marina, mostrando cómo residuos generados en una región pueden afectar a ecosistemas lejanos, especialmente cerca del ecuador y frente a las costas de Brasil.

Las micropartículas, que son residuos menores a cinco milímetros, se generan principalmente por la degradación de plásticos y el lavado de textiles. La investigación, que abarcó un recorrido de casi 8.000 kilómetros, confirma que la microbasura no conoce fronteras y se acumula de forma alarmante en distintas áreas del océano.

Además de la actividad humana, el viento y el oleaje influyen en la dispersión de estas partículas. La composición de la microbasura es diversa, predominando fragmentos de fibras naturales tratadas químicamente. Este problema, que representa una amenaza silenciosa pero significativa para el ecosistema marino, requiere una acción global para mitigar la contaminación plástica y proteger nuestros océanos.