La recogida selectiva de residuos en Cantabria se someterá a una notable modernización gracias a una inversión de 25,4 millones de euros. Esta cantidad se destinará a la mejora de infraestructuras, optimización de la separación de residuos y a cumplir con las regulaciones europeas en el ámbito de la gestión de desechos. Se implementará un sistema que incluirá contenedores inteligentes y camiones 100 % eléctricos, cuyo objetivo es aumentar la eficiencia y disminuir tanto las emisiones como el ruido del transporte de residuos.
Además, el proyecto contempla la introducción de un quinto contenedor destinado a biorresiduos, lo que resulta fundamental para elevar las tasas de reciclaje y reducir la cantidad de desechos orgánicos que acaban en vertederos. La capacidad de Cantabria para gestionar sus biorresiduos se verá complementada con la construcción de una nueva planta de tratamiento en Meruelo, lo que permitirá a la región avanzar hacia una gestión más autosuficiente de sus residuos. Las ayudas públicas del Gobierno regional jugarán un papel crucial en facilitar la adaptación de este nuevo modelo a los municipios, apoyando la transición hacia una economía circular más sostenible.
Este esfuerzo en Cantabria es parte de una tendencia más amplia en España, donde otras comunidades como Castilla y León también están implementando soluciones innovadoras para mejorar la gestión de residuos. Castilla y León ha lanzado un programa de puntos limpios móviles para fomentar el reciclaje en áreas rurales, donde el acceso a infraestructuras de reciclaje es limitado, introduciendo 82 puntos limpios móviles y 42 vehículos eléctricos. La combinación de estas iniciativas busca no solo aumentar las tasas de reciclaje, sino también sensibilizar a la población sobre la importancia de prácticas ambientales sostenibles.