La recogida selectiva de residuos en Cantabria experimenta una transformación significativa gracias a una inversión de 25,4 millones de euros. Este esfuerzo se dirige a modernizar las infraestructuras existentes, mejorar la separación de residuos y adaptarse a las regulaciones europeas en materia de gestión de desechos. Se introducirá un sistema que incluye contenedores inteligentes y camiones 100 % eléctricos, buscando no solo aumentar la eficiencia, sino también reducir las emisiones y el ruido asociado al transporte de residuos.

El plan contempla la creación de un quinto contenedor para biorresiduos, crucial para incrementar las tasas de reciclaje y disminuir los desechos orgánicos en vertederos. La gestión de estos biorresiduos se verá mejorada con la futura planta de tratamiento en Meruelo, lo que permitirá a Cantabria manejar sus residuos de forma más autosuficiente. Las ayudas públicas del Gobierno regional son esenciales para facilitar este proceso a los municipios, apoyando así la transición hacia un modelo de economía circular más sostenible y alineado con la legislación vigente.