España se enfrenta a un momento crucial en la gestión de residuos textiles con la futura implementación del sistema de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP). Este sistema tiene el potencial de transformar la economía circular en el país, abarcando no solo la gestión eficiente de residuos, sino también aspectos sociales y ambientales significativos. Es esencial que la gobernanza del SCRAP involucre a diversos actores, incluida la economía social, para asegurar que se generen beneficios tanto económicos como sociales.

Las entidades sociales y empresas de inserción han sido fundamentales en el desarrollo de sistemas de recogida y reutilización de textiles, demostrando que es posible generar empleo y cohesión social al mismo tiempo que se reciclan materiales. Para el SCRAP textil, es crucial adoptar una perspectiva que no solo tenga en cuenta la eficiencia económica, sino también los resultados en empleo y oportunidades para personas en situaciones vulnerables.

El diseño del SCRAP debe incluir mecanismos de participación y transparencia que permitan la rendición de cuentas, garantizando que su gobernanza refleje la diversidad de voces involucradas. Esto asegurará que la transición hacia una economía circular no solo sea ambiental, sino también social, promoviendo un enfoque de interés general que beneficie a toda la sociedad.