Cantabria ha sido golpeada por un aumento significativo de incendios forestales en los primeros cuatro meses de 2026, con más de mil incidentes reportados, superando en aproximadamente 200 el promedio anual. Esta situación ha resultado en la destrucción de más de 12.000 hectáreas, lo que representa un incremento de 2.000 hectáreas respecto a la media anual en la región. La consejera de Desarrollo Rural, María Jesús Susinos, ha calificado este año como "especialmente negro", atribuyendo el problema a una situación estructural vinculada a la ganadería, argumentando que la disminución de animales en el monte agrava la situación. La Guardia Civil está investigando estos incendios, que se han confirmado como provocados, y se ha instado a todos a actuar con responsabilidad para proteger el patrimonio natural.