Cada final de verano, en las islas Vestman de Islandia, se lleva a cabo un peculiar rescate de frailecillos jóvenes, conocidos como pufflings. Estos pollos, al salir del nido por primera vez, suelen desorientarse debido a la iluminación artificial de los pueblos y puertos, lo que los expone a peligros como atropellos y depredadores. Para evitar estas tragedias, la comunidad local los recoge y los 'lanza' al océano, asegurando que alcancen la altura necesaria para un vuelo seguro.

Este problema refleja cómo la contaminación lumínica afecta a la fauna, desorientando a los jóvenes frailecillos, que tradicionalmente seguían el brillo del horizonte oceánico. La luz artificial compite con el océano, provocando que los pollos se acerquen a áreas peligrosas. Un estudio reciente ha demostrado que las condiciones de iluminación influyen notablemente en el comportamiento de estos animales, lo que subraya la necesidad de reducir la luz en las costas durante su periodo de vuelo.

La situación de los frailecillos es preocupante, ya que la especie está catalogada como Vulnerable y ha experimentado una disminución significativa en su población en los últimos años. La combinación de contaminación lumínica, el impacto del calentamiento de las aguas y la recolección de pollo lastimados resalta la urgencia de implementar soluciones para proteger a estos frailecillos y su ecosistema. Se sugiere que, tras una disminución de la luz en áreas críticas, se podrían evitar rescates futuros y mejorar la supervivencia de los pufflings.