El reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha revelado un panorama alarmante para Latinoamérica, donde el calor extremo alcanzó niveles nunca antes vistos en 2025. Las temperaturas sobrepasaron la media regional, con cifras históricas como los 52,7 grados en Mexicali, México, y los 37,2 grados en São Paulo, Brasil, lo que ha derivado en sequías devastadoras que afectan la agricultura y el suministro de agua para millones de personas.

La severa falta de lluvias ha contribuido a la propagación de incendios forestales y ha generado crisis hídricas en amplias áreas. De manera paralela, los océanos también han experimentado un aumento de temperatura, propiciando fenómenos meteorológicos extremos, como el megahuracán Melissa, que causó graves daños en el Caribe. La OMM advierte que el deshielo acelerado de los glaciares andinos representa una grave amenaza para la seguridad hídrica en la región, lo que podría intensificar los conflictos por recursos hídricos en el futuro.

La OMM señala la urgencia de implementar políticas de adaptación y resiliencia para mitigar los efectos del cambio climático, resaltando que sin una reducción significativa en las emisiones de gases de efecto invernadero, se anticipa un incremento en la frecuencia e intensidad de estos fenómenos en los próximos años.