España ha conseguido reducir en un 50% su intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero desde la década de los noventa, según un informe reciente de BBVA Research. Este avance ha sido impulsado por la adopción de energías renovables, mejoras en la eficiencia energética y modernización de su economía. No obstante, la transición climática no se ha realizado de manera uniforme, ya que las comunidades autónomas presentan diversas trayectorias y ritmos en la descarbonización, influenciados por su estructura productiva y mix energético.
El análisis indica que la mayor parte de las emisiones provienen de sectores como la industria, energía, transporte y agricultura, que representan alrededor del 90% de los gases contaminantes emitidos, a pesar de contribuir solo a una cuarta parte del valor añadido bruto nacional. Comunidades como Cataluña y el País Vasco han mostrado un comportamiento positivo al reducir sus emisiones por debajo de lo esperado, mientras que otras, como Asturias, Canarias y Baleares, enfrentan mayores desafíos debido a una mayor dependencia de combustibles fósiles y sectores intensivos en carbono.
BBVA Research destaca que la política climática y las estrategias regionales desempeñan un papel crucial en el ritmo de descarbonización, y enfatiza la necesidad de coordinación entre los distintos niveles de gobierno para alcanzar los objetivos climáticos propuestos, evitando así una fragmentación territorial.