La costa de Cataluña ha visto la llegada anticipada de rorcuales comunes, una especie que normalmente aparece entre febrero y junio. Este fenómeno se atribuye al final de la sequía y a que los ríos, cargados de sedimentos, han comenzado a alimentar el mar. En esta primavera, se han contabilizado 11 rorcuales en el Garraf. Esto se debe a la activación de la cadena trófica que comienza con el fitoplancton, seguido por el kril y, posteriormente, otros organismos marinos que atraen a los rorcuales en busca de alimento.

A pesar del temprano avistamiento, los investigadores de EDMAKTUB aclaran que no se trata de una invasión, sino que la presencia de estos cetáceos está relacionada con la disponibilidad de alimento. La Agencia Catalana del Agua reportó que las reservas de las cuencas internas alcanzan el 93,60%, lo que muestra la recuperación del ciclo del agua en la región. Sin embargo, la supervivencia de los rorcuales también enfrenta amenazas, como la colisión con embarcaciones en un área de tráfico marítimo intenso.