En Aragón, la calidad del agua de consumo se encuentra en entredicho, ya que 14 municipios han superado el límite legal de nitratos, establecido en 50 mg/l. Un mapa interactivo de Greenpeace, basado en datos del Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC), pone de manifiesto la gravedad de esta problemática que afecta no solo a zonas rurales, sino también a localidades más grandes como Teruel capital.
El incremento de nitratos en el agua suele ser resultado del uso intensivo de fertilizantes y la gestión de estiércoles. Este tipo de contaminación tiene consecuencias directas sobre la salud, especialmente para lactantes alimentados con biberón, por lo que la situación requiere atención urgente. Además, la Directiva Europea de Nitratos insta a los Estados a supervisar y tomar acciones en estas áreas vulnerables para evitar que el agua se contamine desde su origen.
Algunos municipios aragoneses ya están desarrollando iniciativas para abordar el problema. Por ejemplo, en Banastás y Chimillas, se están implementando soluciones a través de la intervención de la Diputación de Huesca, mientras que La Sotonera opta por el uso de fuentes de ósmosis. Sin embargo, estas soluciones no siempre son rápidas ni asequibles.