Un reciente estudio presentado por agroingenieros del Mar Menor sostiene que el abandono acelerado de tierras de cultivo en el Campo de Cartagena representa un grave riesgo ambiental para el Mar Menor. Este informe, titulado «Influencia de las políticas públicas basadas en el abandono de tierras de cultivo en la dinámica de los nutrientes en el Campo de Cartagena», indica que la conversión de suelos fértiles en terrenos desérticos incrementa las concentraciones de nitratos en el acuífero, lo cual podría agravar la contaminación del ecosistema acuático.

Las investigaciones muestran que los suelos agrícolas desatendidos siguen acumulando nitratos durante años y que, en ausencia de vegetación que los absorba, estos nutrientes se desplazan hacia niveles más profundos del suelo, conectándose con las aguas que alimentan el Mar Menor. Se detectaron concentraciones de 145,6 microgramos de nitrato por kilogramo en la capa superficial del suelo, que disminuyeron a 23,2 microgramos tras episodios de lluvias, evidenciando una lixiviación del 84%. Esto resalta que el abandono no elimina el riesgo de contaminación, sino que, de hecho, puede incrementar la probabilidad de que los nitratos alcancen las aguas subterráneas.

Los expertos advierten que las políticas públicas que promueven este tipo de abandono deben ser complementadas con controles sobre otras fuentes de contaminación, como las aguas residuales urbanas e industriales, así como prácticas agrícolas sostenibles que disminuyan la escorrentía de nutrientes. En este contexto, la gestión eficiente del uso del suelo se vuelve crucial para mitigar los riesgos ambientales asociados al Mar Menor, que continúa enfrentando desafíos ecológicos significativos.