Un equipo científico del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y de la Universidad de Murcia (UMU) ha documentado el impacto ecológico de la conocida ‘mancha blanca’ del Mar Menor. Este fenómeno, causado por un aumento del pH del agua y la precipitación de microcristales de calcita, está causando una degradación significativa en la flora marina y en las comunidades de peces. La investigación ha revelado que esta mancha ocupa 12,3 kilómetros cuadrados, un 9 % de la laguna, provocando una turbidez que limita la entrada de luz al fondo marino.

El estudio indica que solo llega al fondo un 3,9 % de la luz solar, lo que ha llevado a la completa desaparición de praderas marinas en una gran área. La dificultosa situación ha permitido que de las 21 especies de peces registradas en zonas saludables, en el núcleo afectado solo se detecten tres. Especies que dependen de la vegetación han sido reemplazadas por otras más generalistas, lo que revela un grave efecto en cascada en el ecosistema. La investigación destaca la necesidad de un monitoreo continuo de la situación para poder abordar y quizás recuperar el estado del Mar Menor.