Un estudio reciente de Greenpeace ha puesto de relieve que en 2024, 332 municipios españoles excedieron el límite legal de nitratos en el agua potable, que es de 50 mg/l. Esta situación ha llevado a que el agua del grifo en esos lugares no sea apta para el consumo en determinados momentos, afectando gravemente la salud pública. Asimismo, se han registrado 2.860 localidades que alcanzaron o superaron el umbral recomendado de 6 mg/l, nivel considerado seguro por la comunidad científica. Alarmantemente, el 51,17% de los municipios analizados presentan niveles de nitratos que superan los criterios de salud establecidos, lo que denota la gravedad del problema. La ONG ha lanzado un mapa interactivo basado en el Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo (SINAC), que permite a los ciudadanos conocer la calidad del agua en sus localidades. Esta herramienta categoriza los niveles de nitratos mediante una escala de colores, evidenciando una crisis oculta en el acceso a agua potable de calidad.

Luis Ferreirim, responsable de ganadería en Greenpeace, ha enfatizado la urgencia de implementar medidas efectivas para abordar esta cuestión. Ha señalado que el uso excesivo de fertilizantes sintéticos y la ganadería intensiva son las principales fuentes de esta contaminación. Datos recientes apuntan a un incremento del 51,5% en la contaminación por nitratos en España entre 2016 y 2019, tendencia que no ha cambiado en localidades críticas a partir de 2024. La situación es tan crítica que casi 25% del territorio nacional ha sido declarado como ‘Zonas Vulnerables a Nitratos’. Un 23% de los municipios (1.893 en total) no reporta datos sobre la calidad del agua, lo que sugiere una falta de transparencia en su gestión. La exposición prolongada a altos niveles de nitratos se ha vinculado con un aumento en casos de cáncer y otras enfermedades graves, convirtiendo esta problemática en un asunto sanitario que exige atención inmediata.