La nueva planta de reciclaje de residuos electrónicos en Sevilla se establece como un proyecto fundamental en la gestión sostenible, especialmente ante el aumento de residuos en este ámbito. Con una inversión de seis millones de euros, tiene la capacidad de tratar hasta 20.000 toneladas anuales, logrando recuperar cerca del 95% de los materiales, lo que representa un avance significativo hacia un modelo productivo más eficiente y sostenible.

Este proyecto no solo destaca por su impacto ambiental positivo, al reducir la necesidad de extraer nuevos recursos naturales y disminuir la contaminación, sino que también se proyecta como un motor económico regional. Con la creación de 40 puestos de trabajo directos y 200 indirectos, la planta refuerza la economía local y promueve el bienestar social.

Además, la instalación se beneficiará de fondos europeos a través del PERTE de Economía Circular, alineándose con las políticas ambientales europeas. La infraestructura incorporará tecnología avanzada para garantizar el control de emisiones y la trazabilidad de los procesos, marcando un hito en la transformación del modelo industrial hacia uno más sostenible y responsable.