El reciente avistamiento de un rorcual común, una ballena de 18 metros, a 12 millas del puerto de Barcelona, marca un hito importante en la observación de la fauna marina en la zona. La tripulación del velero 'Ría de Ferrol' pudo disfrutar del momento durante aproximadamente una hora, resaltando la importancia de respetar las normas que regulan esta actividad. La costa catalana se convierte en un corredor para estos majestuosos animales, que buscan alimento en primavera.

El rorcual común, con una longitud que puede alcanzar hasta 24 metros, enfrenta amenazas en el Mediterráneo, donde se estima que quedan alrededor de 1.960 ejemplares. Las presiones como los choques con embarcaciones, el ruido y la contaminación impactan su población. El Ministerio para la Transición Ecológica ha establecido normativas para proteger a estos cetáceos, prohibiendo acercamientos a menos de 500 metros y estableciendo sanciones que oscilan entre 100 y 200.000 euros.

A los afortunados que avisten estos gigantes del mar, el Ministerio también aconseja disfrutar de ellos desde la distancia y respetar su espacio vital, prioritizando su bienestar sobre el deseo de interacción humana.