Suiza ha conseguido una reducción del 27% en las emisiones de CO2 desde 1990, sumando un total de 40,1 millones de toneladas en 2024, según la Oficina Federal de Medio Ambiente. Esta notable disminución se debe a una mejora en la descarbonización de la industria y la construcción, que han avanzado significativamente con reducciones del 33% y del 47%, respectivamente. Sin embargo, el transporte sigue siendo el principal desafío, manteniendo una alta dependencia de los combustibles fósiles y aportando el 33,5% de las emisiones totales.
A pesar de los logros en otros sectores, el transporte ha visto una reducción de solo un 10% desde 1990, lo que refleja el aumento del tráfico por carretera y dificulta el logro de los objetivos de neutralidad climática. En general, aunque Suiza presenta una tendencia de reducción sostenida en las emisiones, persisten retos importantes, especialmente en la movilidad, donde las políticas energéticas deben enfocarse para alcanzar un cambio estructural más significativo en el futuro.