Recientemente, se difundió una historia sobre la reintroducción de 500 tortugas sillonnées en el Sáhara, un dato que no cuenta con respaldo oficial y que distorsiona la realidad del proyecto de conservación en Senegal. Los informes verificados indican que desde 2017, grupos reducidos de esta especie han sido reintroducidos en la reserva comunitaria de Koyli Alpha, un esfuerzo que busca restaurar ecosistemas degradados y mejorar la biodiversidad local.
La tortuga sillonnée (Centrochelys sulcata) desempeña un papel crucial en su entorno, ya que ayuda a modificar el suelo y crea refugios que retienen la humedad, lo cual es vital en una región como el Ferlo, marcada por condiciones climáticas severas. Si bien esta reintroducción es parte de un esfuerzo mayor que incluye la restauración de tierras y la promoción de la gestión comunitaria, las afirmaciones exageradas pueden oscurecer la labor meticulosa y sostenida que es necesaria para la recuperación de los ecosistemas.
Koyli Alpha ha visto avances gracias a una combinación de esfuerzos que no se limitan a la suelta de tortugas, sino que incorporan la reforestación y el control del hábitat. La paradoja radica en que estas tortugas son también una especie amenazada que requiere protección frente a la explotación y la pérdida de su hábitat.