El Gobierno del Reino Unido ha presentado sus objetivos climáticos para el periodo 2038-2042, con un compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 87% respecto a 1990. Este esfuerzo forma parte de una estrategia más amplia que busca alcanzar la neutralidad climática en 2050, y surge en un contexto de creciente presión internacional para descarbonizar las economías desarrolladas. Además de preocupaciones ambientales, el Gobierno sostiene que esta transición energética representa una oportunidad económica significativa, con la economía verde generando más de 120.750 millones de euros y más de un millón de empleos.

El plan incluye una transformación integral de varios sectores, desde la electrificación de la economía hasta la mejora de la eficiencia energética en viviendas. La creación de la empresa pública Great British Energy y el cierre de la última central eléctrica de carbón son hitos clave en esta transición. Además, se fomentará un cambio en los hábitos de consumo, priorizando productos y servicios con baja huella de carbono. Las autoridades están decididas a convertir al Reino Unido en un referente internacional en sostenibilidad, en un momento en que el cambio climático y las crisis energéticas son temas de máxima urgencia global.