Un informe internacional, respaldado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), revela que la reducción de la velocidad de los buques y la modificación de las rutas de navegación son medidas cruciales para mitigar el riesgo de colisión con cetáceos, una de las amenazas más graves que enfrentan en los océanos. Los expertos involucrados subrayan que establecer un límite de velocidad de 10 nudos para cargueros en la Zona Marina de Especial Sensibilidad de Canarias podría reducir considerablemente el número de colisiones. Además, los cambios en ciertos corredores marítimos son necesarios para la conservación de la biodiversidad marina.
Aunque las herramientas tecnológicas, como el monitoreo acústico o las cámaras térmicas, son útiles para detectar cetáceos, los especialistas recalcan que estas no deben reemplazar las medidas operativas fundamentales. Un barco que navega a menor velocidad tiene más tiempo para detectar cetáceos y alterar su curso en caso de necesidad, lo que disminuye tanto la probabilidad de un impacto como la severidad de este, aumentando las posibilidades de supervivencia para los animales marinos.
Los investigadores instan a una gestión más inteligente del tráfico marítimo que contemple la planificación, el uso de tecnología y una adecuada regulación. Esto es crucial no solo en Canarias, un punto crítico debido a su alta biodiversidad cetacea y tráfico marítimo, sino en diversas regiones del mundo donde el riesgo de colisiones es creciente. La asunción de estas medidas podría significar la diferencia entre la supervivencia o la extinción de varias especies emblemáticas del océano.