La ampliación del aeropuerto de Ibiza ha suscitado un fuerte rechazo de colectivos ecologistas, especialmente de Amics de la Terra, quienes enfatizan que este proyecto agraviaría la crítica situación ambiental de la isla. Según los grupos ecologistas, el incremento en el tráfico aéreo no solo intensificaría problemas como la crisis hídrica y la saturación turística, sino que también provocaría un aumento en las emisiones contaminantes, deteriorando aún más la calidad del aire.
Las organizaciones ambientales destacan específicamente el impacto que esta expansión tendría sobre espacios naturales protegidos, como el Parque Natural de ses Salines, uno de los enclaves ecológicos más significativos de Baleares. Además, ponen en tela de juicio la justificación del uso de combustibles sostenibles, argumentando que podrían acarrear consecuencias perjudiciales para la agricultura y la seguridad alimentaria. Ante este escenario, Amics de la Terra ha expresado que contempla la posibilidad de movilizaciones para intentar detener el avance del proyecto, reflejando la creciente oposición social a un modelo de crecimiento turístico considerado insostenible.
La discusión sobre la ampliación de aeropuertos en España, y particularmente en Ibiza, se inscribe en un contexto más amplio donde se planea invertir cerca de 13.000 millones de euros en la expansión de doce aeropuertos entre 2027 y 2031. Este modelo económico de crecimiento continuo del tráfico aéreo está contrastado por los esfuerzos de la Comisión Europea hacia la descarbonización y el aumento de emisiones vinculadas al transporte aéreo. Ante esta creciente presión y la realidad del cambio climático, los ecologistas insisten en la necesidad de replantear la estrategia turística del país, que no puede seguir priorizando el crecimiento del transporte aéreo a expensas de la sostenibilidad ambiental.