La ampliación del aeropuerto de Ibiza ha suscitado un fuerte rechazo por parte de colectivos ecologistas, como Amics de la Terra, quienes resaltan que esta expansión deteriorará aún más la ya crítica situación ambiental de la isla. Denuncian que el incremento en el tráfico aéreo exacerbaría problemas como la crisis hídrica, la saturación turística, y aumentaría las emisiones contaminantes.

Además, alertan sobre el efecto negativo que tendría sobre espacios naturales protegidos, en particular el Parque Natural de ses Salines, destacando que el modelo de crecimiento turístico actual es insostenible. La preocupación se extiende a los recursos hídricos, donde la entidad advierte que la expansión del aeropuerto aumentaría la presión sobre el abastecimiento y los acuíferos, en un contexto marcado por sequías y sobreexplotación.

Los ecologistas también cuestionan el uso de combustibles sostenibles como justificante para el crecimiento del aeropuerto, argumentando que estos pueden tener implicaciones negativas sobre la agricultura y la seguridad alimentaria. A medida que la oposición social crece, Amics de la Terra no descarta movilizaciones para detener el avance del proyecto, que simboliza la lucha entre el desarrollo turístico y la protección del medio ambiente en la isla.