La energía renovable de las olas está cobrando impulso con nuevas iniciativas como el prototipo Ocean-2, diseñado por la empresa Panthalassa y actualmente en pruebas en Puget Sound, EE.UU. Este dispositivo consiste en una esfera de hormigón de 10 metros de diámetro conectada a un cuerpo tubular, capaz de generar hasta 50 kW de energía en condiciones favorables. A diferencia de otros sistemas energéticos, Ocean-2 no se enfrenta a las fuerzas del mar, sino que aprovecha el vaivén para mover agua y hacerla pasar por una turbina, funcionando así como una "presa hidroeléctrica flotante".

A pesar de su potencial, la energía undimotriz enfrenta retos significativos, incluyendo altos costos de mantenimiento y la necesidad de una investigación más profunda sobre la vida útil de estos dispositivos en entornos marinos. Además, es crucial evaluar el impacto ambiental que podrían tener estos sistemas, lo que incluye la interacción con la fauna marina y otros usos del océano, como la pesca y la navegación. En Europa, se prevé un aumento en la producción de energía oceánica, con planes en marcha en países como España, donde también se están desarrollando tecnologías similares.