Recientemente, Buenos Aires ha sido escenario de intensas protestas en contra de la reforma de la ley de glaciares, generando enfrentamientos con la policía. Los manifestantes, que buscaban llegar al Congreso, expresaron su preocupación por el impacto que las actividades mineras podrían tener en ecosistemas vulnerables, especialmente en el contexto de crisis climática actual. La modificación de esta ley, vigente desde 2010, permitiría a las provincias decidir qué áreas periglaciales pueden ser explotadas por la minería.
El Gobierno arguye que la reforma es esencial para fomentar el desarrollo de sectores económicos, como la minería, mientras que organizaciones ambientalistas advierten que esto podría poner en peligro reservas de agua vitales. El conflicto pone en evidencia la división política en el Senado, donde la iniciativa ya fue aprobada, y plantea un dilema entre el crecimiento económico y la conservación del medio ambiente. Las manifestaciones reflejan una fuerte oposición hacia cualquier cambio que comprometa la protección de los glaciares, considerados recursos estratégicos para el país.