Las olas de calor en el Mediterráneo occidental están afectando a más del 60% del ecosistema marino, según una investigación liderada por el ICM-CSIC. Este estudio indica que estos episodios ya no son eventos aislados, sino que se han convertido en una tendencia crónica vinculada al cambio climático. Las altas temperaturas causan la muerte masiva de especies sensibles y favorecen la proliferación de especies invasoras, alterando las cadenas tróficas del mar y la salud de la fauna marina.

Además, los investigadores destacan que el impacto de estas olas de calor es profundo y afecta no solo a la temperatura del agua, sino también a procesos biológicos y a la distribución de especies. Mientras que el fitoplancton y el zooplancton reaccionan rápidamente, especies como peces y aves experimentan cambios más lentos pero acumulativos, lo que implica una pérdida de resiliencia del ecosistema. Las consecuencias son preocupantes: especies de alto valor comercial, como la merluza y la sardina, podrían sufrir descensos significativos, lo que amenaza la economía pesquera y, por ende, la seguridad alimentaria en la región.

El llamado a la acción es urgente; los científicos proponen reforzar la protección de áreas marinas clave y reducir la sobrepesca y la contaminación para aumentar la capacidad de adaptación del ecosistema. Estos cambios son necesarios para afrontar un panorama donde las olas de calor se integran en el funcionamiento habitual del Mediterráneo, evidenciando la necesidad de medidas drásticas para mitigar sus impactos futuros.