El verano en Cataluña se presenta con una grave preocupación, ya que nueve parques naturales carecen de un plan antiincendios, una exigencia que ha sido obligatoria durante los últimos 40 años. Esta falta de planificación resulta crítica en una región conocida por su alta vulnerabilidad a incendios forestales, especialmente durante períodos de altas temperaturas y baja humedad. La ausencia de protocolos adecuados limita efectivamente la prevención y la capacidad de respuesta ante incendios en estas áreas, que son de gran valor ambiental.
Como respuesta a la situación, los Agentes Rurales han activado el nivel 4 del Plan Alfa en 126 municipios y el nivel 3 en 128, además de imponer restricciones y cierres de acceso en varios espacios naturales, como el Cap de Creus y la Serra de Montsant. Estas medidas buscan reducir la presencia de visitantes en zonas propensas a incendios, donde la propagación del fuego puede ser rápida e incontrolable en condiciones adversas. La continuidad de estos patrones de alerta cada verano destaca las debilidades en la gestión preventiva de los espacios forestales catalanes.