La planta de compostaje en Santa Cruz de la Zarza, Toledo, ha recibido un informe favorable de impacto ambiental por parte de la Junta de Castilla-La Mancha, lo que permite avanzar en su construcción. Esta instalación está diseñada para tratar hasta 4.500 toneladas anuales de residuos orgánicos provenientes de actividades agrícolas, ganaderas e industriales, promoviendo así la valorización de estos materiales y contribuyendo a modelos de economía circular.

Con una superficie de casi cuatro hectáreas, el proyecto integra sistemas de impermeabilización, recogida de lixiviados y control ambiental para minimizar los posibles impactos en el entorno natural y la población circundante. Además, la planta funcionará sin necesidad de un suministro eléctrico convencional, lo que optimiza el consumo energético. Se espera que esta infraestructura se convierta en un pilar fundamental para la gestión de residuos en Castilla-La Mancha, así como un avance significativo en la implementación de estrategias de sostenibilidad tanto a nivel europeo como autonómico.