Un reciente estudio, que involucra a la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), ha demostrado que más del 95% de las especies procariotas poseen al menos un gen capaz de degradar plásticos, lo que sugiere que la capacidad de respuesta de la naturaleza frente a la contaminación plástica es más amplia de lo que se creía. Este hallazgo implica que diversas bacterias y arqueas cuentan con la capacidad de descomponer tanto polímeros naturales como sintéticos, constituyendo una valiosa herramienta para abordar la creciente crisis de residuos plásticos en el planeta.
El proyecto MicroWorld ha sido central en la creación de una base de datos que incluye más de 625.000 proteínas relacionadas con la biodegradación. Los investigadores han encontrado que la efectividad de estas enzimas varía según el entorno en el que se encuentren, lo que subraya la importancia de las condiciones ambientales en la capacidad de degradación de estos microorganismos. Con esta información, se abren posibilidades para desarrollar soluciones más eficientes y sostenibles en la lucha contra la polución plástica, como el diseño de materiales biodegradables o tecnologías adaptadas a situaciones específicas.
Con la creciente preocupación por la acumulación de microplásticos en los océanos, entender y aprovechar la capacidad de estos microorganismos para degradar plásticos se presenta como una estrategia crucial para mitigar el impacto ambiental y contribuir a un futuro más sostenible.