Marruecos está tomando medidas decisivas ante la creciente sequía estructural. En colaboración con España, el país ha comenzado la construcción de la mayor planta desalinizadora de África en Casablanca. Este ambicioso proyecto, liderado por el consorcio internacional de la empresa española Acciona, tiene como objetivo asegurar el suministro de agua en áreas clave, tales como Casablanca, Settat y Berrechid, con una capacidad de producción estimada de 300 millones de metros cúbicos de agua al año.
El respaldo financiero de España ha sido crucial para la realización de esta infraestructura, con una inversión conjunta de aproximadamente 340 millones de euros de diversas instituciones públicas y privadas. Este proyecto no solo pretende suplir las necesidades hídricas inmediatas, sino que también busca transformar la gestión del agua en Marruecos, aspirando a que para 2030 cerca del 60% del agua potable del país provenga de la desalinización. La planta funcionará en su totalidad con energía renovable, lo que también ayudará a reducir su huella ambiental.