El presidente de Brasil, Lula, se enfrenta a una demanda debido a la pavimentación de un tramo de la carretera BR-319, que conecta Manaos y Porto Velho, un proyecto que podría provocar un aumento alarmante de la deforestación en la Amazonía. El Observatorio del Clima, la principal red ambiental del país, ha tomado acciones legales al considerar que el proyecto carece de las garantías ambientales necesarias y que puede causar un daño irreversible al mayor bosque tropical del planeta. Informes técnicos sugieren que la construcción de esta vía podría multiplicar por cuatro la pérdida de selva virgen, lo que contraviene los compromisos climáticos de Brasil.

Además, críticos del proyecto alertan que la pavimentación facilitaría el acceso a zonas relativamente protegidas, contribuyendo a la actividad humana y a una mayor presión sobre el bosque. Denuncian que el Gobierno no ha proporcionado una consulta adecuada a las comunidades indígenas afectadas y que está utilizando mecanismos legales controvertidos para acelerar el proceso. El impacto potencial sobre la biodiversidad y el incremento de las emisiones de carbono destaca la complejidad del conflicto entre desarrollo y conservación en la región. La decisión judicial sobre este proyecto podría tener consecuencias significativas tanto para Brasil como para la gestión de ecosistemas a nivel global.