Recientes investigaciones han puesto de relieve que los osos pardos hurgan entre las pertenencias de las personas principalmente por curiosidad, no por agresividad. Este comportamiento, que a menudo se confunde con una amenaza, puede aumentar los encuentros no deseados entre humanos y osos, especialmente si los animales asocian olores humanos con comida. Para frenar este fenómeno, la Junta de Castilla y León ha anunciado la instalación de 144 contenedores antioso en zonas donde habitan osos, financiados por la Unión Europea. Estos contenedores buscan dificultar el acceso de los osos a la basura y así reducir la conflictividad en áreas urbanas y periurbanas.
La Fundación Oso Pardo informa que la población de osos en la Cordillera Cantábrica está en aumento, lo que hace necesario un enfoque preventivo. Es esencial evitar que los osos asocien las zonas habitadas con recompensas fáciles, ya que este comportamiento, que se aprende rápidamente, puede perdurar durante años. Las recomendaciones incluyen almacenar los residuos de manera segura y mantener la unidad comunitaria en la gestión de la basura para proteger tanto a los osos como a los humanos.