Un estudio realizado en Leipzig ha determinado que aproximadamente el 64% de los microplásticos que respiramos en las ciudades proviene del desgaste de los neumáticos de los coches, equivalentes al 4% de la masa total de partículas en el aire urbano. Esta investigación se alinea con el nuevo reglamento Euro 7 de la Unión Europea, que comenzará a limitar las emisiones de estas partículas no de escape en 2026. La normatividad busca reducir los microplásticos un 30% para 2030, reconociendo que con la electrificación de vehículos, el desgaste de neumáticos podría representar un aumento significativo de la contaminación en el futuro.

Los microplásticos no solo afectan la calidad del aire, sino que también pueden incrementar las problemáticas de salud asociadas a la exposición a partículas finas. La investigación también demuestra que cambiar hacia vehículos eléctricos, aunque reduce las emisiones de escape, no necesariamente soluciona el problema de las partículas, ya que estos vehículos tienden a ser más pesados, lo que puede aumentar el desgaste de los neumáticos. Para mitigar estas emisiones, se sugiere una conducción más suave y opciones de transporte alternativo, así como una significativa reducción de la cantidad de vehículos en circulación.