Un reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha alertado que las olas de calor extremo ponen en peligro el trabajo y la salud de mil millones de personas dedicadas a la agricultura, ganadería y pesca. El director general de la FAO, Qu Dongyu, enfatiza que el calor extremo multiplica los riesgos y aumenta la presión sobre los cultivos y el ganado.

El informe subraya que temperaturas superiores a 25 grados centígrados afectan a las especies ganaderas y que los rendimientos de los cultivos comienzan a disminuir a partir de los 30 grados. También se observa un aumento en los días no aptos para trabajar en regiones cálidas, lo que pone en jaque la seguridad alimentaria. Para hacer frente a este panorama, se plantea la implementación de medidas de adaptación, como la mejora genética de los cultivos y la creación de sistemas de alerta temprana que permitan a los agricultores adaptarse a las condiciones extremas.