La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) han publicado un informe alarmante que alerta sobre el efecto devastador de las olas de calor extremo, que afectan al trabajo y a la salud de más de mil millones de personas que dependen de la agricultura, la ganadería y la pesca. El director general de la FAO, Qu Dongyu, ha subrayado que las temperaturas superiores a 25 grados centígrados causan estrés térmico en el ganado, y a partir de los 30 grados, los rendimientos de los cultivos comienzan a disminuir significativamente. Este fenómeno no solo repercute en la producción de alimentos, sino que también amenaza la estabilidad económica de millones de trabajadores del sector.
El informe señala que las altas temperaturas están llevando a un incremento en los días no aptos para trabajar, con regiones donde ya se registran más de 250 días al año en los que el calor pone en riesgo la salud de los trabajadores. Por ello, se plantea la necesidad de implementar medidas de adaptación, como la mejora genética de los cultivos y el establecimiento de sistemas de alerta temprana para permitir a los agricultores y pescadores adaptarse a estas condiciones extremas. La cooperación internacional y el desarrollo de tecnologías que reduzcan la exposición al calor son también esenciales en este esfuerzo por garantizar la seguridad alimentaria en un contexto de cambio climático creciente.