De acuerdo con un reciente informe de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) y el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), el futuro del turismo de montaña ya no depende solamente de la nieve natural. En un escenario marcado por el cambio climático, se sugiere que las estaciones deben pasar de un enfoque centrado en la construcción a uno que valore la restauración de ecosistemas. Las estaciones de La Molina y Vall de Núria, en el Pirineo de Girona, son ejemplos de cómo integrar el capital natural es crucial para adaptarse a los nuevos retos climáticos.
Las propuestas incluyen la creación de más áreas forestales, la restauración de prados dañados y la eliminación de infraestructuras innecesarias, lo que promete reducir el impacto ambiental. Además, se menciona la importancia de mantener limpios los riachuelos para asegurar el suministro hídrico esencial en el contexto del cambio climático. El proyecto Neret, impulsado por FGC, ya está implementando medidas que favorecen la biodiversidad y el control natural de especies invasoras mediante un manejo sostenible del ganado.
El estudio concluye que la transformación hacia un modelo turístico multifuncional que priorice la conservación ambiental será fundamental para la resiliencia de estas estaciones en un entorno climáticamente cambiante.