Un reciente informe de la OCDE ha puesto de manifiesto que, a finales de 2025, el valor bursátil de las empresas que emiten altas cantidades de dióxido de carbono (CO2) era tres veces mayor que el de aquellas con actividades de bajas emisiones. En particular, las empresas de sectores sostenibles solo representaban aproximadamente el 5 % de la capitalización total en bolsa, una cifra que es más alta en Norteamérica y el este de Asia, donde alcanza cerca del 6 %. En contraste, en regiones como Latinoamérica, África y Oceanía, solo un 3 % del valor bursátil se concentra en empresas de bajas emisiones.

A pesar de esta predominancia del mercado de altas emisiones, se ha observado un aumento en las inversiones hacia energías limpias en los últimos años. En 2024, estas inversiones representaron el 7 % del total, superando a las dirigidas a combustibles fósiles, que solo alcanzaron el 4 %. Entre 2016 y 2025, los flujos de inversiones extranjeras en energías renovables se duplicaron, reflejando un cambio en la tendencia hacia la sostenibilidad aunque la industria de combustibles fósiles aún presenta variaciones en sus inversiones. Los bonos verdes también han crecido, constituyendo el 4 % del saldo total en 2025, aunque esta cifra sigue siendo inferior al 5 % de los títulos relacionados con combustibles fósiles.