La Unión Europea ha manifestado su preocupación acerca de la creciente inversión china en el sector de energías renovables en España. A medida que el país acelera la instalación de proyectos solares y eólicos, Bruselas ha alertado que depender de tecnología externa puede generar vulnerabilidades en el sistema eléctrico. Un informe interno de la Comisión Europea sugiere que los inversores chinos podrían representar un riesgo para la estabilidad del suministro eléctrico en Europa, instando a limitar su financiamiento y a promover alternativas más seguras dentro de la UE y aliados como Estados Unidos o Japón.

Además, el documento menciona riesgos de ciberseguridad y peligros asociados a la dependencia económica y al control de infraestructuras críticas. Esta postura contrasta con el enfoque del Gobierno español de Pedro Sánchez, que ha fortalecido la cooperación con China, defendiendo la fiabilidad de estas empresas a pesar de las advertencias europeas. En medio de este escenario, la situación del mix energético español ha recibido elogios internacionalmente, destacándose que España ha logrado mantener precios de electricidad estables incluso en medio de la crisis en Oriente Medio, gracias a su modelado de producción basado en energías renovables como la solar, eólica e hidráulica.