Un hallazgo ecológico sin precedentes se ha registrado en el río Manzanares, donde cámaras municipales captaron a una nutria nadando entre el Puente Oblicuo y la Pasarela de Andorra. Este avistamiento, que se presentó como una sorpresa tras años de degradación, señala un posible cambio en la salud del ecosistema del río. La presencia del animal, un bioindicador de la biodiversidad, sugiere que el río puede estar recuperando su función como hábitat natural.
La nutria desapareció durante décadas de las zonas urbanas y su regreso se vincula a las iniciativas de renaturalización implementadas desde 2016, que han permitido la recuperación de vegetación ribereña y la mejora de calidad del agua. Aunque este avistamiento es un motivo de esperanza, aún queda por determinar si se trata de una visita puntual o si el entorno proporciona condiciones adecuadas para un asentamiento estable.
El Servicio de Conservación del río Manzanares ahora considera la posibilidad de un seguimiento más exhaustivo de la nutria, utilizando métodos como el fototrampeo, para entender sus hábitos y verificar si el río puede sostener la vida silvestre a largo plazo. Este retorno subraya la importancia de cuidar el ambiente y permitir que la naturaleza se recupere cuando se le brinda la oportunidad.