En Fiambalá, la minería de litio está generando preocupación por su impacto en las lagunas altoandinas. Habitantes y expertos advierten que la explotación intensiva de recursos hídricos está reduciendo el nivel del agua en lagunas como Laguna Verde y Laguna Negra, cruciales para la vida local y la biodiversidad. La extracción de litio mediante métodos que requieren grandes volúmenes de agua está ejerciendo una presión significativa sobre estos ecosistemas frágiles.

El proyecto Tres Quebradas, operado por la empresa china Zijin-Liex, amplifica esta problemática al requerir entre 1 y 2 millones de litros de agua por tonelada de litio extraído. Este consumo excesivo no solo afecta la disponibilidad de recursos hídricos, sino que también impacta en la fauna altoandina, incluyendo especies emblemáticas como flamencos y vicuñas.

Además, el descenso del nivel de las lagunas está repercutiendo negativamente en el turismo, un sector vital para la economía de la región. Operadores turísticos han reportado una disminución en la afluencia de visitantes y problemas de abastecimiento de agua, lo que afecta directamente a los servicios locales. Las comunidades reclaman investigaciones independientes para evaluar el impacto real de la minería y su relación con el cambio climático, resaltando la necesidad de equilibrar la transición energética con la conservación del medio ambiente.