Los cuervos, especialmente los de Nueva Caledonia, han sido reconocidos como algunas de las aves más inteligentes del planeta tras estudios del CSIC y centros europeos. Estas aves muestran habilidades notables como el uso y fabricación de herramientas, además de resolver problemas complejos sin entrenamiento previo. Su inteligencia, comparable a la de grandes simios, incluye la capacidad de anticipar resultados y reconocer rostros humanos, lo que les permite adaptarse eficazmente a diferentes entornos.
A lo largo de su historia, los cuervos han sido malinterpretados, pero la investigación actual subraya su notable cognición, la cual se basa en la capacidad de aprender y aplicar conocimientos en diversas situaciones. Por ejemplo, son capaces de recordar rostros durante más de un año y compartir información dentro de grupos, lo que refuerza su comportamiento social. Estos hallazgos no solo iluminan las capacidades de los cuervos, sino que también impulsan una nueva comprensión sobre la inteligencia en el reino animal, sugiriendo que no está exclusivamente ligada a estructuras cerebrales como el neocórtex.