La descarbonización del vehículo industrial en Europa está lejos de los objetivos planteados para 2030. Según la patronal Anfac, la cuota de vehículos industriales descarbonizados se sitúa actualmente en un 4,2 %, en comparación con el 35 % exigido por la normativa europea de CO₂. Este desfase estructural entre las metas climáticas y la realidad del mercado plantea graves riesgos, incluyendo sanciones y una potencial pérdida de competitividad industrial.

A pesar de un notable crecimiento del 26 % en el transporte pesado, impulsado por el comercio electrónico, este aumento no se traduce en una adopción equivalente de tecnologías eléctricas. Proyecciones del sector sugieren que, si se mantiene el ritmo actual, apenas se alcanzará un 14 % de descarbonización para 2030, reflejando no solo limitaciones en costos e infraestructura, sino también dependencia de componentes esenciales que aún se producen en el exterior.

Los fabricantes instan a implementar políticas públicas más robustas y a reforzar los incentivos para acelerar esta transición energética. La electrificación del transporte industrial podría no solo ser una respuesta a los compromisos ambientales, sino también un impulso para la reindustrialización de Europa, fortaleciendo la capacidad productiva y reduciendo la dependencia de suministros externos.