La cumbre de ministros de Ecología del G7, que tiene lugar en París bajo la presidencia de Francia, ha optado por no abordar el cambio climático en su agenda, reconociendo la falta de consenso entre sus miembros, especialmente influenciada por la postura divergente de Estados Unidos. Este enfoque busca evitar bloqueos diplomáticos y permite a los líderes concentrarse en temas menos controvertidos, con la expectativa de que se emita una declaración conjunta que refleje los avances alcanzados.

La financiación de la biodiversidad se ha convertido en el eje central de esta cumbre, destacándose la importancia de movilizar recursos para la protección de ecosistemas en un contexto de urgente necesidad ambiental. Francia ha impulsado la creación de la Alianza para la Financiación de la Naturaleza y los Pueblos, que busca coordinar esfuerzos entre actores públicos, privados y filantrópicos para conservar el medio ambiente. En adición, se tratarán áreas clave como la protección de los océanos, la contaminación del agua y los efectos de la desertificación. Aunque el cambio climático queda excluido del debate formal, los asistentes reconocen la necesidad de un diálogo informal sobre este tema, mostrando las dificultades persistentes en la gobernanza climática a nivel global.