La actual crisis energética en Europa ha motivado a la Comisión Europea a implementar una serie de medidas a través de la estrategia AccelerateEU, con el fin de fortalecer la seguridad energética y acelerar la transición hacia un modelo energético más limpio. Este plan surge como respuesta a la dependencia de combustibles fósiles importados, que se considera una vulnerabilidad tanto económica como geopolítica.
Como parte de la estrategia, se propone mejorar la coordinación entre los estados miembros para evitar tensiones en el mercado energético, especialmente en lo que respecta al almacenamiento y suministro de gas. También se busca proporcionar ayudas directas a los sectores más afectados y aplicar incentivos fiscales para fomentar el uso de energías renovables. La electrificación se presenta como el pilar fundamental para sustituir combustibles fósiles en el consumo energético, dado que más del 70 % de la electricidad en Europa ya proviene de fuentes limpias.
Además, la Comisión Europea tiene la intención de revisar la fiscalidad energética, buscando reducir la carga impositiva sobre la electricidad en comparación con los combustibles fósiles. Se espera que estas reformas, junto a una mayor inversión en infraestructuras energéticas, propicien la descarbonización y fortalezcan la autonomía energética del continente frente a futuras crisis.