El conflicto en torno a la presa hidroeléctrica de La Retorna refleja las tensiones entre la renaturalización de ríos y la conservación del patrimonio cultural. Especialistas en medio ambiente argumentan que eliminar barreras fluviales es crucial para la recuperación de ecosistemas acuáticos, alineándose con las directrices de la Unión Europea. Sin embargo, los municipios de la región defienden la preservación de esta infraestructura por su valor histórico y la posibilidad de generación de energía renovable.

La Confederación Hidrográfica del Ebro decidió en 2022 la demolición de la presa, que se encuentra en un área de la Red Natura 2000, afectando a especies protegidas como el visón europeo y el desmán ibérico. Aunque la decisión fue respaldada por el Tribunal Superior de Justicia de Aragón, la ejecución sigue en suspenso ante un recurso presentado al Tribunal Supremo, mientras que la gestión de la presa continúa siendo un tema de intenso debate en la comunidad local. Grupos de defensa del patrimonio han iniciado la campaña "Salvemos La Retorna" para evitar su demolición y promover su conservación como Bien de Interés Cultural.