En Europa, la bioenergía se presenta como una herramienta eficaz para prevenir grandes incendios forestales, según la Asociación Española de la Biomasa (Avebiom). Esta iniciativa se apoya en experiencias de países como Grecia e Italia, y busca reducir la carga de combustible en los montes, al mismo tiempo que genera energía renovable y revitaliza las economías rurales. La gestión activa del territorio es clave para evitar la acumulación de biomasa, una problemática agravada por el creciente cambio climático.

Avebiom afirma que la respuesta a los incendios no debe limitarse a aumentar los medios de extinción. La organización aboga por una gestión forestal sostenible que incluya tratamientos como podas y mantenimiento de cortafuegos. La valorización energética de la biomasa también puede hacer que las actuaciones preventivas sean económicamente viables, mientras que contribuye a la reducción del uso de combustibles fósiles. La estrategia debe conectar políticas forestales, energéticas y de desarrollo rural, generando así un enfoque integral frente a los incendios.