Un activista que ha dedicado su vida a la defensa del medio ambiente ha manifestado su frustración hacia organizaciones ecologistas que se niegan a aceptar la instalación de parques de energías renovables. Desde el Caribe mexicano, reflexiona sobre la situación de Hornillos del Cerrato, donde se han quejado de que los molinos de viento no generan riqueza local, pese a que los datos muestran lo contrario. Según el activista, las energías renovables han contribuido al aumento de la población en la comarca desde la crisis de 2008.
El autor también pone en evidencia la discrepancia entre el discurso ecologista y la necesidad de desarrollo económico en zonas rurales, donde la agricultura de subsistencia no es suficiente para garantizar una vida digna. Critica a las organizaciones que luchan contra el desarrollo de infraestructuras necesarias, argumentando que esto perjudica a las comunidades que dependen de la inversión y la generación de riqueza. Concluye defendiendo la importancia del capitalismo en la creación de oportunidades económicas en estas áreas.