Investigadores de Sudáfrica han implementado una técnica inusual que implica inyectar material radiactivo de baja actividad en los cuernos de rinocerontes con el fin de combatir la caza furtiva. Al introducir isotopos radiactivos, los cuernos pueden ser detectados en controles fronterizos, lo que desincentiva su tráfico. Un reciente estudio indica que este método no tiene efectos adversos en la salud de los rinocerontes, quienes fueron monitoreados durante seis meses tras la intervención.
El Rhisotope Project, sustentado por la Universidad de Witwatersrand y el Organismo Internacional de Energía Atómica, busca reducir el tráfico ilegal al aprovechar infraestructuras ya existentes para detectar materiales radiactivos. A pesar de los avances en la disminución de casos de caza furtiva, el problema persiste, evidenciado por la caza de 352 rinocerontes en 2025. Este enfoque no reemplaza otras medidas de protección, pero se presenta como una herramienta innovadora en la lucha contra la caza furtiva, ofreciendo una solución potencial para otras especies amenazadas en el futuro.