Investigadores del Institut de Ciències del Mar y del Institut de Química Avançada de Catalunya han identificado los mecanismos moleculares que impiden la degradación enzimática completa del polietileno tereftalato (PET), especialmente en su forma cristalina. Según el estudio publicado en The Journal of Physical Chemistry Letters, la elevada energía requerida para que las enzimas se unan a las compactas cadenas de polímero es el principal obstáculo; las enzimas generalmente funcionan mejor en las porciones más blandas del plástico.

El trabajo científico pone de manifiesto que, aunque las enzimas pueden potencialmente descomponer tanto el PET blando como el cristalino, la energía necesaria para actuar sobre el último es considerablemente mayor. Los investigadores sugieren que un enfoque para modificar la arquitectura de estas enzimas podría allanar el camino hacia un reciclaje más efectivo y sostenible. Al diseñar enzimas capaces de superar estas barreras energéticas, se acercan a una economía circular donde las botellas viejas puedan reutilizarse sin degradación en la calidad del material. Además, destacan la importancia de la colaboración internacional para desarrollar biocatalizadores optimizados que reduzcan la huella de carbono en los procesos de reciclaje.